El crecimiento de la demanda de viviendas en Barcelona y sus alrededores impulsado por la economía, la sostenibilidad y la escasez de oferta en 2025
La demanda de viviendas sigue creciendo, especialmente en grandes ciudades como Barcelona, zonas turísticas y áreas cercanas a las capitales. Las previsiones indican que esta tendencia se mantendrá a principios de 2025, con Cataluña como uno de los principales focos.
La bajada de los tipos de interés y la inflación, junto con el dinamismo de la economía española, favorecen la demanda, aunque la respuesta de la oferta ser. Ramón Riera, presidente de FIABCI, también destaca que el crecimiento de la población, el interés en la inversión inmobiliaria y la atracción de profesionales hacia Barcelona impulsan el mercado en 2025.
En cuanto a las zonas más demandadas, se espera que las áreas metropolitanas de Barcelona, como Poblenou y Gràcia, sigan siendo de las más solicitadas, junto con localidades costeras y ciudades como Girona y Tarragona, por su atractivo turístico y proximidad a infraestructuras clave.
Cataluña es uno de los principales focos de desarrollo en España, con proyectos en diversas fases en zonas urbanas y la costa mediterránea, que seguirán siendo el centro de la demanda.
Las ciudades más atractivas para la demanda de vivienda incluyen Barcelona, Sant Pere de Ribes, Vilanova i la Geltrú, Badalona, Cubelles, Calafell y Tarragona, donde la empresa planea sumar más de 1.100 viviendas centradas en diseño, innovación y sostenibilidad.
El crecimiento económico, la bajada de los tipos de interés y factores como la oferta laboral, la accesibilidad y las infraestructuras impulsan esta demanda. Además, la sostenibilidad y la calidad de vida son decisivas en la elección de viviendas.
Sin embargo, la escasez de oferta continuará en 2025. Cataluña enfrenta un gran déficit de viviendas, y aunque se han hecho esfuerzos para contrarrestarlo, el Banco de España prevé que el déficit nacional será de 650.000 unidades para 2025-2026. La falta de nuevas construcciones y los procesos burocráticos ralentizan la oferta, lo que puede mantener altos los precios.